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lunes, 7 de junio de 2010

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?


De acuerdo al texto de “El aprendizaje y el desarrollo de competencias” de Xavier Vargas, éste dice: Sabemos que al aprender el ser humano se transforma, si no fuera así, la evolución y la civilización no se explicarían; entonces ¿Por qué cuando se habla de aprendizaje el énfasis educativo está puesto en los contenidos y en el proceso de enseñanza-aprendizaje y no en la identidad personal y el proceso de transformación del sujeto?
Ausubel maneja que “la adquisición y la retención de conocimientos son el producto de un proceso activo, integrador e interactivo entre el material de instrucción y las ideas pertinentes en la estructura cognitiva del estudiante, con las que las nuevas ideas se pueden enlazar de maneras particulares”
Moreno indica que “el aprendizaje se considera un proceso de descubrimiento de significados personales sobre la realidad que se percibe, tal como es percibida por la persona”.
De acuerdo a Aristóteles, el autentico conocimiento intelectual logra que el contenido captado se haga uno con el sujeto que conoce. Los contenidos auténticos forman parte de la sustancia del sujeto cognoscente.
De acuerdo a Piaget, el aprendizaje es un proceso adaptativo mediante el cual, construyendo el conocimiento de la realidad del mundo, el sujeto se construye a sí mismo como ser humano, siempre reorganizando – en todo momento- la propia estructura cognitiva desde donde continuará readaptándose indefinidamente a través a través de sus propios procesos de asimilación y acomodación.
De acuerdo a las teorías anteriores rescatamos que el aprendizaje es un proceso complejo que involucra aspectos fisiológicos, psicológicos, pedagógicos por parte del alumno, en donde para que éste se dé adecuadamente es necesario que el mismo despierte interés en el estudiante y entonces se facilitará la apropiación que de él pueda hacer. Este es un proceso totalmente individualizado y complejo, de modo que cada joven podrá efectuar una reestructuración de esquemas según los conceptos previos que maneje y el contexto en que se realice, además en función de lo aprendido, su estructura cognitiva se modificará de manera particular.
Lo anterior nos indica que difícilmente podremos evaluar la totalidad de retención y adquisición de conocimientos que tuvo un alumno midiendo solo su desempeño en función de cuestionarle acerca de ciertos contenidos en particular, como se acostumbraba hacer anteriormente. A raíz de que se han manejado las diferentes teorías del aprendizaje, se ha visto que están involucradas una serie de características que tienen que ver con el desempeño bio-psico-social del alumno, en virtud de lo cual se han venido manejando evaluaciones que miden diversos aspectos, de forma que la evaluación pueda ser integral, y no se refiera solamente a los contenidos conceptuales, sino también a los actitudinales. La evaluación debe tomar en cuenta el proceso en que se realizó el aprendizaje así como también los cambios que generó en el alumno.
De modo que la respuesta concluyente es NO, el aprendizaje no es un proceso trivial, sino complejo, que debe medirse a través de varios indicadores, de modo que no se trate de evaluar solo el resultado final (puesto que no sería una evaluación objetiva), sino todo el proceso en el que se éste se produce.
Georgina Valle Coria